Desde los tiempos de alejandro magno, hay una pregunta que obsesiona al líder militar: ¿dónde he de estar en la batalla? ¿en primera línea? ¿un poco hacia la retaguardia, para dirigir mejor a las tropas¿ ¿o mejor no pisar el frente, y controlar sobre el plano desde mi cuartel de campaña? en resumen: ¿cuál es el papel y el lugar del líder? ¿es lo mismo líder que héroe? keegan analiza las personalidades de cuatro generales históricos, cada uno un reflejo de su tiempo: alejandro, el superhombre que arriesgaba su vida junto a su tropa; wellington, el gentleman, dispuesto a luchar únicamente cuando era necesario; grant, el demócrata que no se consideraba superior a los suyos; y hitler, que arengaba a sus tropas apelando a heroísmos pasados escondido en su búnker, a cuentos de kilómetros del frente. keegan se atreve a esbozar un quinto líder, que surgirá de la era nuclear: un posthéroe que basará sus decisiones en la racionalidad y en los cálculos, y cuyo objetivo será evitar la guerra más que ganarla.
